¿Conoces los principales mensajes de nuestras emociones?

Son muchas las emociones que podemos llegar a experimentar a lo largo del día y absolutamente todas nos aportan una información muy valiosa para nuestro bienestar. Sin embargo, no todas resultan agradables de sentir y en ocasiones optamos por negarlas, despreciarlas o infravalorarlas, a pesar de que ello no evitará que nos influyan inconscientemente. Éstos son los principales motivos:

  • Creemos que nos producirán dolor y que no seremos capaces de soportarlo.

  • Hemos interiorizado que sentir según qué emociones nos convierte en “débiles”,“malos”, “diferentes”, o demasiado iguales a alguien que no nos gusta.

    Pero, la realidad es que no existen emociones más válidas que otras. Todas son necesarias y cumplen una función en nuestra vida, y solo cuando nos permitimos sentirlas podemos escuchar el mensaje que han venido a transmitirnos. Porque, en efecto, las emociones son temporales, y aunque a veces experimentarlas pueda resultar doloroso, si les prestamos la atención que se merecen y aprendemos a identificarlas, comprenderlas y gestionarlas, su intensidad termina disminuyendo.

¿Qué mensajes suelen transmitirnos?

  • Alegría: aparece como reforzador para motivarnos a repetir aquellas conductas beneficiosas para uno mismo.

  • Tristeza: aparece ante situaciones de pérdida y en las que nos sentimos impotentes. Nuestro nivel de actividad disminuye para economizar nuestros recursos y nos motiva en la búsqueda de apoyo social y alicientes.

  • Rabia: aparece ante situaciones que percibimos como injustas y nos moviliza a enfrentarnos a ellas para resolverlas.

  • Miedo: nos ayuda a poner en práctica conductas de huida o afrontamiento ante estímulos potencialmente peligrosos.

  • Sorpresa: activa nuestros procesos atencionales ante estímulos novedosos, y motiva conductas de exploración.

  • Asco: nos ayuda a identificar y rechazar a todos esos estímulos que nos resultan nocivos, o incluso tóxicos, considerando un contexto social.

    Identificar nuestras emociones, comprender sus mensajes, validarlas y gestionarlas adecuadamente requiere práctica y puede no resultar tarea fácil al principio, pero sin duda merece la pena trabajar en ello para favorecer nuestra salud mental.

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Laura Estoy

Colegiada nº 26727

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